Día 20 : de Palenque a San Cristobal

Nos quedamos dormidos. Bueno, Mich, que es la despertadora oficial, se quedó dormida.

Tengo varias costumbres molestas. Entre ellas, dormirme con la tele y la luz prendida y poner varias alarmas por la mañana. Generalmente 1 hora o más antes de la hora real de despertar. Y al principio del viaje Mich me pidió (obligó) a desactivar todas esas alarmas por su sueño extra-ligero. Como casi no hemos llegado a lugares con tele, ese no ha sido un tema. O casi.

Total que se quedó dormida y salimos un poco más tarde de lo planeado. Pero tampoco tanto.

A las 9.20 ya estábamos en la carretera y a las 12.00 ya estábamos en Toniná. Un lugar completamente diferente a los otros lugares mayas que hemos visto.

Desde el camino para llegar a la zona, desde Ocosingo, hasta los edificios, con bloques o ‘ladrillos’ más pequeños y como 13 templos construidos en un mismo edificio. Y además, vacío completamente.

La vista desde arriba del edificio principal es indescriptible. Con valles verdes y montañas y vacas y pequeñas cabañas alrededor. Por cierto, entre las cosas que ojalá un día haga será vivir un tiempo en un lugar así como esas cabañas enmedio de nada.

Muchos pensamientos de carretera han sido sobre cosas que ojalá un día haga. Ya tengo una lista.

De Toniná nos fuimos a San Cristóbal. El paisaje tan bueno como lo recordábamos de ida. Y la carretera tan mala como también recordábamos. O peor. Llena de topes, de deslaves, de camiones. 108 kilómetros desde ahí se convierten en muchas horas.

Cuando piensas que ya vas a llegar, por los paisajes que recuerdas y preparas tu GoPro con esmero para captar el momento perfecto de atravesar el letrero de ‘Bienvenidos a San Cristóbal’ y lo único que grabas es un letrero de ‘San Cristóbal – 28 km’ y a Charly casi atropellando a una gallina negra y a unos chivos que se cruzaron la carretera. Es frustrante.

Y llegó el frío para hacerlo más memorable. Aire helado de frente, casi justo cuando empezamos a andar más rápido. Y ahí estaba el letrero de ‘Bienvenidos a San Cristóbal’, justo cuando apagué la cámara. Pero no hay problema, logré captar uno que decía ‘El más mágico de los pueblos mágicos’.

Cuando lo vean en el video, ya saben a dónde llegamos.

Mismo hotelito que hace 2 semanas. Mismo lugar para cenar. Estábamos un poco entumidos con el frío y ya tampoco le quisimos pensar mucho. Con la cena se nos quitó lo entumido y volvimos a platicar mucho.

Mañana a caminar todo el día por San Cristóbal. Y a buscar ropa térmica.

– Tavo