M.E.T Belize

Mountain Equestrian Trails Hotel

El lugar más bonito y hospitalario que nos hemos quedado en este viaje. Si planean su viaje y están en la costumbre de hacer reservaciones con antelación, háganlas aquí. En precio es de los más razonables de la zona y es simplemente hermoso. No se les escapo un solo detalle.

Para nosotros fue nuestra última opción y salvación. Llegamos junto con el anochecer. La puesta del sol había ocurrido unos cuarenta minutos atrás y si este lugar no nos tenía asilo, iba a ser un difícil camino a la siguiente pensión. Vez, M.E.T. Se encuentra a un kilometro de Chiquibul Rd. al final de una sinuosa brecha de terrazería que cruza un denso follaje. Nos costo la mayor parte de una media hora hacerlo en aquel lodazal y en plena penumbra.

Gio salió a recibirnos quién después de escuchar nuestro caso platico con Erin quién dio la instrucción de arreglar la cabaña número cuatro para los tres motociclistas. Con un marcado acento tejano en un español perfecto nos recibió con singular hospitalidad y nos ofreció una cerveza bien fría en lo que esperábamos la habitación.

La cerveza sabia a la gloria. El lugar es de cuento de hadas. Y la noche era estrellada.

Nos encontrabamos charlando con Gio con una Belikin en mano en una cabaña de madera con dos enormes mesas delante de una barra y una salíta comfortable. Gio es el ayudante y guía del lugar. En sus tiempos libres liderea un curso de supervivencia en natura, rescatísmo, y aventura en general. El curso dura tres meses y termina con diez días en la selva a procurar por la vida con únicamente un machete, cuerda y un encendedor. Estaría bien si incluyeran por lo menos media botellíta de Off.

Erin junto con su esposa y sus padres James y (se me va el nombre de la esposa) son los que administran el lugar. Son de las mejores personas que puedes conocer. Todos parecen llevar aquí toda su vida aunque son originalmente de Estados Unidos.

En ese día en particular Erin anuncio que la cena de pavo estaría lista dentro de los próximos cuarenta minutos, James llevaba todo el día batallando con el ave. Las comidas en el MET son comunales; todos el mismo menú y todos en una de dos mesas grandes. Es fácil conocer a gente y los otros huéspedes son muy genuinos en su interés por conocer tu historia del día y por contarte de sus aventuras de viaje. En nuestra mesa en particular estábamos en compañía de una familia de Rhode Island, un viajero solitario francés, James y Gio.

El pavo le quedo delicioso. Buenísimo. Ahumado y jugoso, fresco, un pavo que había vivido una vida en el campo y nunca pasado una noche congelado. Preparado con ese sabor a leña y un ligero rastro de BBQ. El famoso “gravy” que se pone en el puré de papas tenía ese mismo sabor ahumado. El desayuno fue igual de rico, se sabe en el paladar que le ponen mucho amor a la preparación de sus comidas.

De la cabaña principal y comedor se extiende un caminito de piedras que te lleva a las cabañas. Ocho en total. Cabe destacar que solo hay electricidad en la cabaña principal. Aquí es donde te cargan tus celulares y cámaras. Las cabañas las ilumina unas rústicas y increíbles antorchas de kerosene. Hay suficientes distribuidas por el espacio para tener la iluminación ambiental perfecta. Por lo mismo que no hay electricidad y que estas a kilómetros de cualquier otra persona, el cielo tiene millones, pero millones de estrellas. Hace mucho tiempo que no veía tantas estrellas. Algo increíble.

Las cabañas están decoradas con todo el estilo. Parecen algo sacado de una revista. Todas cuentas con su boiler propio de modo que tienen agua caliente. La nuestra contaba con una cama matrimonial y una litera con dos camas individuales.

M.E.T. Se encuentra a la distancia perfecta para poder estar relativamente cerca de Barton’s Creek Cave, 1,000ft falls, Pine Ridge Reserve, las cabañas de Francis Ford Coppola (para visitar), y a unos 8 kilómetros del Western Highway, una media hora de San Ignacio. El lugar se especializa en tours ecuestres y parece que son unos cracks. Por lo menos los otros huéspedes que venían en vacaciones exclusivas de montar a caballo tenían solo cosas buenas que contar de los caballos y los destinos.

Les recomendamos altamente este lugar. No hay nada como caminar hacia tu cabaña bajo las estrellas después de una deliciosa cena o desayunar en compañía de tucanes y colibríes que visitan el comedero y bebedero que tienen a un lado de la cabaña principal.  

 

Mich y Tavo dijeron que en la noche los habían espantado
El dueño del hotel
Platicando con esta persona super interesante
Desayunando con nuestros amigos de la cena de Navidad